LA ESENCIA DE MÉXICO
Por Rolando Salas
Salas.
México, tierra bañada
de multicolores gracias a la herencia de sus antepasados y la llegada de los conquistadores,
mezcla que da origen a la cultura y a las tradiciones que lo identifican, le dan
significado en el mundo entero y lo hacen único por las festividades que con
gusto se desbordan por todo el territorio nacional.
Ya sean eventos de tipo
religioso, patrio o simplemente por el gusto de convivir, de reconocer a una
persona o de preservar un estilo de vida, la gastronomía, la vestimenta, los bailes, la música, el folklor y la algarabía
se hacen presentes para mostrar la identidad que representa a los mexicanos en
cada confín de la tierra.
Cuando se tiene la
oportunidad de vivir el ambiente de las festividades mexicanas, el invitado se
sumerge en un panorama lleno de significados, en donde es posible ver y
descubrir la esencia de México y su rico pasado que cada vez está más vivo,
pero y, ¿dónde nace esta fiesta permanente de colores?, ¿cómo es que cobra
fuerza en el mundo actual cuyos rasgos de la globalización se convierten en
amenazas latentes de homogeneización cultural?
Según datos aportados
por la Secretaria de Turismo (2013), entre los años de 1519 y 1521 bajo el
mandato del Rey Carlos I llegó al puerto de Veracruz el gran conquistador Hernán
Cortés quien quedó maravillado por toda la riqueza que se mostraba ante sus
ojos invitándole tal vez, a codiciar lo que por derecho no le pertenecía, es
así que el 13 de agosto de 1521 la ciudad de México-Tenochtitlan cayó en poder
de los conquistadores españoles, después de dos años de enconados intentos
bélicos, políticos y conspirativos. Desde ese momento dos culturas se unieron
para construir un país lleno de colores, tradiciones y festividades que son
derivadas de la religión católica y los ritos de aquellos antiguos pobladores
de México-Tenochtitlan que a pesar de los duros embates siguieron preservándose
en lo que se llamó la Nueva España.
Pese a ello, es
imposible negar las acciones realizadas por los españoles para lograr la
conquista espiritual del pueblo mexicano, produciendo cambios importantes en
los hábitos, en las tradiciones y ritos de orden religioso para adaptarlos a
los usos y costumbres que exigía la cultura de este tipo que se trataba de
imponer. Surge así una celebración
cuaresmal y una navideña hasta entonces desconocida por los nativos
conquistados, se introducen también nuevos productos comestibles que se mezclan
con los ya existentes dando origen a una gastronomía única y deliciosa pero
fortaleciendo también a los platillos prehispánicos que gracias a la llegada de
los Españoles pudieron ser degustados por los más exigentes paladares Europeos
(como es el caso de los guisos de nopales, flor de calabaza, huauzontles,
verdolagas, papas, moles y tamales, por citar algunos).
El culto a los fieles
difuntos aunque tiene su origen en los pueblos prehispánicos, hoy tiene mayores
similitudes con los elementos de orden religioso que impusieron los
conquistadores, afortunadamente en muchos pueblos mexicanos estas tradiciones y
costumbres siguen vivas de generación en generación y guardan esa peculiaridad
con que los mexicanos se ríen y juegan con la muerte.
Mención especial merece la celebración más mística
y llena de fe que se pone de manifiesto el 12 de diciembre en conmemoración a la
Santísima Virgen de Guadalupe madre de todos los mexicanos. De acuerdo con
algunos registros la primera noticia que
se tiene de este festejo se remonta hacía el año de 1667, cuando por mandato del Papa
Clemente IX se instituye este día de fiesta para todos los católicos, inclusive
en 1824 el Congreso de la Nación declara la fecha como fiesta nacional
comenzando con las tradicionales mañanitas el día 11 en punto de las 12 de la
noche lo cual es uno de los actos de fervor religioso más notables del
continente, con el fin de rendir tributo a la Virgen en su día.
Al paso de los años y
sin perder de vista los acontecimientos políticos, sociales, económicos y
culturales que se vivieron en México desde su conquista hasta la independencia,
también las festividades comienzan a evolucionar e incorporar a sus celebraciones acontecimientos que
marcaron el destino del país, tal es el caso de la lucha de independencia
encabezada por el Cura Miguel Hidalgo y Costilla en 1810, cuya relevancia es
apreciada dos años más tarde (1812) por el General Ignacio López Rayón quien
conmemoró por primera vez este acontecimiento; los festejos iniciaron al alba
con una descarga de artillería y una vuelta general de esquilas, para después
asistir a una misa con su escolta y una compañía de granaderos y dar gracias
por los acontecimientos. Finalmente, se declaró el 16 de septiembre como día de
fiesta nacional en la Constitución de Apatzingán; decisión que fue ratificada
por los Congresos Constituyentes de 1822 y 1824 (Secretaria de turismo, 2010).
Derivado de lo anterior, en 1825 fue la primera ocasión
en que el 16 de septiembre tomó forma de fiesta nacional. Las autoridades de la
Ciudad de México publicaron un bando en el que se pidió a los ciudadanos
iluminar sus casas, ventanas y balcones con cortinas, flámulas y gallardetes, después se efectuó un
desfile que llegó a Palacio Nacional. Por la tarde se realizó un paseo en la
Alameda y bailes de cuerda, en los que participaron músicos militares, por la noche se brindó un espectáculo de
fuegos artificiales, todo esto con fines cívicos y religiosos (Sitio México Desconocido,
2010).
Con lo expuesto hasta
aquí es posible darse cuenta que la mayoría de los festejos del pueblo mexicano
se originan con fines religiosos y a pesar del avance de la ciencia y la
tecnología y de estar inmersos en la dinámica de un mundo globalizado, la
población sigue preservando sus raíces culturales y poniendo en ellas ese sello
que solamente los mexicanos le saben imprimir, en cada una de las regiones de
la geografía donde se ubican sus 31 estados y su Distrito Federal, cuyas
fiestas en particular conforman ese abanico de identidad nacional.
Quien ha presenciado y
vivido un carnaval puede dar cuenta a detalle de una de las representaciones
más coloridas y tradicionales de México, según información proporcionada por el
Portal Oficial de Turismo de México (2013), estos eventos llegan al hermoso
estado de Veracruz en el año de 1866 durante el gobierno de Maximiliano de
Habsburgo cuyas festividades procedentes de Roma tenían como principal objetivo
el culto al Dios Momo el cual era deidad de las bromas además de ser
considerado el rey feo. Fue durante esta época cuando los habitantes de este
bello puerto solicitaron a Domingo Bureau, prefecto superior de Departamento,
el permiso para festejar la Fiesta de las Máscaras, la cual consistía en bailes
de disfraces realizados en los principales centros sociales, donde el pueblo
daba rienda suelta a la diversión y el buen humor. Al principio solo se hacía
en salones para cantidades pequeñas de personas, pasando después a las calles
del lugar para que toda la gente participara de las celebraciones.
Celebraciones de esta
talla y naturaleza se llevan a cabo también en Campeche en donde tiene lugar una
tradición muy singular llamada el “baile de la cabeza de cochino”. Esta danza
es protagonizada por hombres y mujeres ataviados con trajes típicos; uno
de ellos carga sobre la cabeza una charola donde se asienta la cabeza de un
cerdo, el carnaval termina con la quema de Juan Carnaval que está representado
por un muñeco.
Qué decir del estado de
Sinaloa, concretamente en el municipio de Mazatlán donde el carnaval se
desarrolla los cinco días previos al miércoles de ceniza. Al son de la tambora
(instrumento de percusión similar al tambor), miles de visitantes y nativos son
atraídos hacia la fiesta más representativa de Sinaloa. En estas fechas se
escucha por doquier la música de banda, popular en todo el norte del país.
En este recorrido por las fiestas mexicanas se
llega al estado de Morelos cuyos poblados se inundan de colores, comida típica,
música de instrumentos de viento y tamboras y, sobre todo, risas y bailes. Se
llevan a cabo eventos culturales y de entretenimiento, como exposiciones de
arte, juegos mecánicos y desfiles con carrozas de vistosos colores, además
se representa una de las danzas más divertidas “Danza del brinco” la cual
desarrollan los chinelos los cuales
se visten
con túnicas de seda y llevan máscaras con barbas puntiagudas y mejillas
rosadas, recorren las calles del poblado y terminan su camino en la plaza
principal.
La siguiente parada se
realiza en el estado de Tlaxcala en donde se lleva a cabo uno de los festejos
más fastuosos del país. La fiesta comienza con un colorido desfile de
bailarines, carros alegóricos y comparsas. Recorren las calles grupos de
danzantes conocidos como camadas. A sus integrantes se les llama huehues,
palabra que deriva de “huehuetéotl”, el Dios náhuatl del fuego y la sabiduría.
Los huehues o “viejitos” representan a los antiguos hacendados. Visten
elegantes pantalones, chalecos, camisas de mangas largas, corbatas y zapatos
pulidos. Llevan capas de colores brillantes, bordadas con lentejuelas y
chaquiras. En sus sombreros portan plumas que simulan penachos indígenas, y
sobre sus rostros colocan máscaras con rasgos españoles. A pesar de lo complejo
y costoso de sus trajes, los renuevan cada año para realizar su danza con la
mejor presentación posible.
Antes de centrar la
atención en otro de los bellos estados mexicanos se hace necesario mencionar el
carnaval de Mérida el cual dura
ocho días en los que tienen lugar diversas actividades culturales y de
entretenimiento, como la coronación de los reyes y la quema del mal humor.
Este último evento se celebra en la plaza principal de la ciudad; comienza con
la lectura en voz alta de una condena al mal humor, se prende fuego a una
figura que lo representa y posteriormente se da paso a un vistoso espectáculo
de fuegos artificiales.
Los festejos siguen por todo la largo y ancho de la
geografía nacional, haciéndose presentes también en las típicas ferias y
festivales más representativos, comenzando con la Feria Nacional de San Marcos
que se celebra en la ciudad de Aguascalientes en los meses de abril y mayo de
cada año, el Festival Internacional Cervantino que se desarrolla en la ciudad
de Guanajuato, en donde se presentan nutridas exposiciones culturales de los
cinco continentes.
La tradicional Guelaguetza que presenta los bailes
de sus propias comunidades y los expone frente a un público masivo que festeja
la multiculturalidad. Mixtecos, istmeños, serranos o costeños, irrumpen en una
fiesta donde el color, las sonrisas, la alegría y el orgullo local desbordan el
Auditorio Guelaguetza, en el Cerro del Fortín, o uno de los eventos con mayor
espectacularidad que se da lugar en el estado de Chiapas en donde se realiza la
danza de parachicos la cual representa el momento culminante de la Fiesta
Grande de Chiapa de Corzo, cuyo vistoso atuendo consta de una máscara laqueada
con facciones de un español de ojos azules o verdes, con barba de candado,
tocado o “montera” elaborado con fibra de ixtle, un sarape tipo Saltillo,
chalina bordada y un chinchín o sonaja de lámina, según algunos registros es
una ofrenda colectiva en la que actualmente se calcula participan seis mil
personas, y está dedicada al Señor de Esquipulas (o de los Milagros), San
Antonio Abad y San Sebastián Mártir, patronos de la comunidad.
En este breve viaje realizado a través de la pluma
y la palabra escrita se da testimonio de que México es un país único e
irrepetible en el mundo por sus fiestas llenas de alegría, colorido, cultura y
tradición pero sobre todo, de esa identidad que seguirá viva al son de la
dinámica globalizante que impera en este siglo XXI, la bandera con sus más
bellos matices seguirá ondeando en este México que en náhuatl significa “ombligo
de la luna” y que para todos sus habitantes se convierte en el centro del mundo
y ese lugar privilegiado donde Dios puso su mano para ofrecer una de las
culturas que se vive, se preserva y se enriquece todos los días, y como Chucho
Monge escribió:
México
Lindo y Querido,
si muero
lejos de ti
que digan
que estoy dormido
y que me
traigan aquí.
Que digan
que estoy dormido,
y que me
traigan aquí
México
Lindo y Querido
si muero lejos de ti.